Si has escrito esta frase en un buscador, seguramente te pasa algo así, te vas dos días y el teléfono no para, y al volver encuentras cosas a medio hacer que esperaban a que tú dijeras algo. Tu gente es buena, eso lo sabes, pero el equipo, sin ti, se queda quieto.
Y una parte de ti lo vive como una prueba de que eres imprescindible. Durante muchos años yo también lo llamé compromiso, hasta que entendí que tenía más que ver con la forma en que estaba montado el equipo, y eso se puede cambiar.
Lo que de verdad significa que tu equipo no funcione sin ti
Cuando un equipo no avanza sin quien lo dirige, casi nunca es por dejadez de sus integrantes. Lo que suele pasar es que todo el camino pasa por tu mesa, las decisiones pequeñas suben hasta ti, los problemas te llegan sin propuesta, y tú, sin darte cuenta, has entrenado a tu equipo para esperarte.
Hay una prueba sencilla. En tu próxima reunión, cuenta cuántas decisiones se quedan esperando a que tú digas algo, y no hagas nada con el número, solo apúntalo, porque ese número te dice mucho de cómo está funcionando tu equipo.
Por qué pasa: cuatro piezas
Después de muchos equipos aprendí que, cuando un equipo no tiene autonomía, falla alguna de estas cuatro piezas, o varias a la vez:
- Competencia, si saben hacer lo que hay que hacer.
- Práctica, si lo que saben se convierte en hábito en el día a día, y no solo cuando tú estás delante.
- Disposición, si quieren hacerlo.
- Confianza, si se fían unos de otros lo bastante para decidir sin ti.
Es la base de la fórmula de Cooperar para Ganar, ( COM + PRA ) · D · C = GANAR.
Fíjate en los signos. Competencia y Práctica se suman, el talento y los hábitos se acumulan, y si una flojea, la otra compensa un poco. Disposición y Confianza multiplican, así que un equipo muy competente con la Confianza o la Disposición a cero da cero. Por eso a veces formas a tu gente, mejoran en lo que saben, y el equipo sigue sin moverse cuando tú no estás.
El error más habitual: reforzar la pieza equivocada
Lo habitual es intentar solucionarlo por la Competencia, mandar a alguien a un curso, contratar una formación genérica, comprar un libro para el equipo. A veces funciona, y muchas otras no, porque lo que fallaba era otra pieza.
Un curso de técnicas no resuelve un problema de Confianza, y cuando lo que falla es la Práctica, la gente vuelve del curso sabiendo más y haciendo lo mismo. Si es de Disposición, el trabajo es más profundo que un curso o un taller. Antes de mover nada, conviene saber cuál de las cuatro está tirando hacia abajo.
Por dónde empezar esta semana
- Cuenta las decisiones que te esperan. Una semana, sin cambiar nada, y ese es tu punto de partida.
- Separa las que solo tú puedes tomar de las que podrían tomar ellos. Suele haber más de las segundas de lo que crees.
- Elige una sola y delégala. Di a quién le toca, qué margen tiene y cuándo te cuenta lo que ha decidido, y evalúa el resultado sin juzgar a la persona.
- Averigua qué pieza falla. Para eso está el Termómetro CXG, que tienes en esta misma web.
El Termómetro: ocho preguntas para saber qué frena a tu equipo
El Termómetro CXG es gratuito. Son ocho preguntas que contestas pensando en el equipo que tienes hoy, no en el que te gustaría tener, y al terminar te dice cuál de las cuatro piezas está frenando más a tu equipo y cuál es el primer paso concreto por dónde empezar.
Si quieres ir más allá
Todo el método, con sus herramientas, está en el libro Cooperar para Ganar.
Y si diriges una empresa u organización y quieres una medida completa de tu equipo, en las formaciones de Cooperar para Ganar trabajamos con el Test CXG de 24 preguntas, que se interpreta con acompañamiento.
Preguntas frecuentes
¿Es normal que mi equipo dependa tanto de mí?
Es muy frecuente, sobre todo en empresas que han crecido alrededor de su fundador, y que sea frecuente no significa que tenga que seguir así.
¿Cuánto se tarda en que un equipo funcione sin su jefe?
No pasa de un día para otro. Se instala pieza a pieza, con herramientas que se usan en las reuniones de siempre, y el primer cambio se nota cuando las preguntas pequeñas dejan de llegarte.
¿Delegar más es la solución?
Delegar ayuda si la pieza que falla lo permite. Si falta Confianza o Práctica, delegar sin más suele acabar con la tarea de vuelta en tu mesa, y por eso conviene saber primero qué falla.
Si te interesa ver cómo se mide un equipo con este método, en ¿Por qué tu equipo no funciona sin ti? te lo cuento desde el principio.