Hay una frase que le he escuchado a muchos líderes, gente preparada y con experiencia, y casi siempre suena razonable. El mercado está imposible. La empresa no da recursos. El cliente no entiende. El equipo no da para más. Cualquiera de ellas puede ser cierta, y aun así todas hacen lo mismo, colocan la causa de lo que va mal fuera del alcance de quien la dice. Y cuando la causa está fuera, uno se queda sin nada que hacer, solo esperar a que el mundo cambie. Te confieso que a mí también me pasa, hay ratos en los que me oigo soltando alguna de estas frases sin darme cuenta.
El victimismo es la anestesia más cómoda que existe, y también la más cara. Cómoda porque te libera de la responsabilidad, si la culpa es del mercado o de la empresa, tú quedas al margen, y por un momento eso alivia. Cara porque ese alivio te deja quieto. El líder que ha decidido, aunque sea sin darse cuenta, que el problema está fuera de su alcance, ha renunciado al poco o mucho poder que tenía para cambiarlo. He visto equipos paralizarse durante meses esperando los recursos o la coyuntura que lo arreglaría todo, y he visto a otros, en las mismas condiciones, arremangarse con lo que tenían y trabajar para ganar. No siempre las circunstancias pesan igual, hay contextos mucho más duros que otros y sería ingenuo negarlo, pero dentro de cada contexto, por complicado que sea, casi siempre queda un margen. Ese margen estrecho es donde se juega el liderazgo.
Ese margen se trabaja mejor con método, y ahí la metodología deja de ser teoría para convertirse en un espejo. En Cooperar para Ganar, que un equipo funcione se resume en una fórmula, (COM + PRA) · D · C. La Competencia y la Práctica son la base, lo que el equipo sabe hacer y los procesos con los que lo hace. La Disposición y la Confianza multiplican a esa base, y por eso son tan frágiles y tan decisivas a la vez. El victimismo golpea justo ahí, en los multiplicadores. El equipo que se acostumbra a mirar lo que le falta va perdiendo disposición, y el que siente que nada de lo que hace cambia el resultado va perdiendo confianza. Al multiplicar, basta que una de las dos se acerque a cero para que el conjunto se venga abajo, por buena que sea la competencia.
Por eso la fórmula me sirve para analizar al equipo y, sobre todo, para analizarme a mí. Cuando algo se atasca, en vez de preguntar de quién es la culpa, pregunto qué variable está frenando. Si está en la competencia o en la práctica, se corrige formando o poniendo orden en los procesos. Pero cuando lo que falla es la disposición o la confianza, la cosa es más delicada, porque casi siempre empieza en cómo estoy dirigiendo yo. Ese cambio de pregunta lo cambia todo. Buscar culpables te deja fuera del problema. Buscar la variable te devuelve dentro, al único punto desde el que puedes actuar.
Hay un victimismo más difícil de pillar, porque no tiene cara de queja, tiene cara de sensatez. Es el del líder que concluye, con calma, que hasta ahí se puede llegar y no más. Suena maduro, suena realista, y por eso rara vez lo ponemos en duda. Pero conviene separar dos cosas que se parecen mucho y son muy distintas, el límite real y el límite que damos por hecho sin haberlo tocado nunca. El primero lo confirmas cuando lo pruebas y choca. El segundo lo heredas y lo repites hasta que pesa como si fuera de hierro, aunque no lo hayas intentado empujar. Buena parte de lo que un equipo cree imposible pertenece al segundo grupo, y salir de dudas cuesta solo una cosa, atreverse a probar.
Y hay un motivo más para no instalarse en la queja. El victimismo se contagia, y siempre hacia abajo. Un equipo rara vez es más optimista que quien lo dirige, así que si tú mides cada problema por lo que te falta, ellos aprenderán a hacer lo mismo sin que nadie se lo diga. Por eso el primer movimiento es tuyo, y es con el ejemplo. La próxima vez que caiga el problema de turno, cambia la pregunta, en vez de «¿de quién es la culpa?», pregunta «¿qué podemos hacer con lo que tenemos?». Este cambio, repetido, cambia tu percepción y la de tu equipo más que cualquier charla motivacional.
Dirigir es decidir, y es más seguro hacerlo con método, si quieres empezar en la web tienes multitud de opciones para que trabajemos juntos, te dejo el enlace a la página de formación para que puedas valorar si alguna te encaja para el momento en el que te encuentras y podemos ayudarte desde Cooperar para Ganar.
